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Lactar

Desde el momento en que supe que María Santina latía dentro de mí, tomé la decisión de darle lactancia materna exclusiva. Era mi sueño poder alimentar solo con mí pecho a mi hija, había investigado antes de quedar embarazada sobre los múltiples beneficios de la leche materna y amaba la idea, era mí más grande anhelo, sin embargo, todo cambió sin darme cuenta en la semana 32 del embarazo.  Nos contaron que mi hija tenía restricción del crecimiento fetal y que estaba creciendo a un ritmo muy, muy lento. Era más chica y delgada de la media de un bebé y por supuesto  con un peso muy bajo. Tuve una buena y emocionante cesárea porque no podía seguir en mí vientre porque cada día empeoraba su peso (algún día escribiré sobre el parto y todas mis reflexiones al respecto) y cuando nació pude ver que mí cordón umbilical era tan, pero tan delgado que la cantidad de sangre y nutrientes que alimentaba a María Santina durante 38 semanas fue la mínima (créanme que me siento aún culpable...

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